Mostrando entradas con la etiqueta 1896. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1896. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de abril de 2012

El último viaje de José Zorrilla (II)


En la entrada anterior se hizo referencia al traslado de los restos de José Zorrilla desde Madrid a Valladolid en mayo de 1896. En aquellas fechas, las muestras de júbilo por la presencia de la comitiva fúnebre en suelo vallisoletano tomaron múltiples formas y se sucedieron, como se ha recogido en los fragmentos de las crónicas reproducidas en el blog, por todo el recorrido. Desde el Campo Grande hasta el Cementerio del Carmen, lugar donde descansaría para siempre el ilustre escritor, las flores, los aplausos y varias bandas de música amenizaron  el desfile fúnebre.

Los diferentes corresponsales de la época que se hacen eco de lo que ocurre en Valladolid en estos días nos hablan de piquetes musicales a la llegada del féretro a la Estación del Norte como recibimiento a las autoridades venidas de la capital, también describen cómo las marchas son ejecutadas con maestría por las bandas de música militares y nos cuentan cómo de elocuentes son los discursos fúnebres declamados por las más altas personalidades que forman el amplio abanico cultural de Valladolid.

El tres de mayo de 1896, Valladolid es sometida a una maravillosa explosión popular. Las clases sociales, demasiado diferenciadas en una sociedad de provincias de últimos del siglo XIX, se entremezclan diluyendo diferencias para honrar los restos del poeta. Las bandas y regimientos acompañan la abultada comitiva fúnebre e interpretan, siempre con maestría según las crónicas, diferentes marchas militares e himnos alternados con efusivos ripios espontáneos.

Aunque los funerales de don José Zorrilla en su ciudad natal son cubiertos por los diarios de distantes puntos geográficos, los enviados a cubrir el acontecimiento no consideran mencionar en sus artículos los títulos de las piezas musicales que sonaron aquel día. Al igual que la arquitectura floral y las guirnaldas que engalanan las calles, la música se pierde en los recuerdos de los asistentes, desconociendo así el nutrido programa que sabemos que se interpretó por las calles de Valladolid.

Afortunadamente el Archivo Municipal de la ciudad conserva una pieza musical interpretada en el traslado del féretro al histórico cementerio del Carmen el 3 de mayo de 1896. Se trata del Himno a Zorrilla cuyo contenido es hoy inédito y desde estas líneas hago público.

Partitura. Hoja inicial. Himno a Zorrilla de José Aparicio.
AMVA. C. 72 - 6

Según reza por parte de sus autores, el Himno a Zorrilla está “escrito expresamente para ejecutarle en el acto de la traslación de los restos de tan eminente poeta y dedicado por sus autores al Excmo. Ayuntamiento de Valladolid”.

La composición se debe al fruto de una colaboración entre un escritor y un músico. Es un himno por lo que atiende a criterios no solo musicales sino también literarios. Así, nos encontramos al periodista de El Norte de Castilla Darío Velao escribiendo la letra y al músico José Aparicio orquestando los versos.

Sin crítica alguna hacia la pieza, el Himno a Zorrilla no es otra cosa que una marcha de carácter festivo lastrada, desde la perspectiva actual, con un lenguaje ampuloso característico de los últimos años del siglo XIX. Adivinamos un interés desmesurado por las grandes gestas y un gusto increíble por las referencias mitológicas, notas propias y habituales en los panegíricos de la época.

Himno a Zorrilla dedicado al Exmo. Ayuntamiento de Valladolid. 
Letra de Darío Velao

El pueblo con laureles ciñó tu augusta frente,
jamás en tus dominios se puso el claro sol,
que fue tu patria el mundo, tú el astro refulgente,
tus mágicos cantares de dichas arrebol.

Mas hoy que huiste, buscando el cielo,
mueren las flores en el pensil,
y no hay colores en la enramada
ni hay poesía rica y gentil.
--
Al eco de tu lira los gnomos evocados
dejaron las mansiones del árabe Almanzor,
los lides y los Reyes de gloria coronados
contaron sus hazañas, narrando su valor.

Y hoy que abandonas el vano mundo
tristes los gnomos llorando van,
y allá en las ramas de los rosales
sepulcro al vate, tejiendo están.
--
Como hoja que se pierde, cual lirio que se inclina
el vate ante la muerte sus láuros abatió,
y en las alas de otros genios la musa peregrina
por célicas mansiones la tierra abandonó.

Y, allá, bogando tras de las nubes
pulsa su lira, cabe el edén
y el eco armónico de sus cantares
sobre los astros reina también.
--
No está su tumba en tierra, ni en tierra está su aliento,
ni alumbra su sepulcro la antorcha funeral,
ni tiene una corona bastante a su talento
ni historia que le copie tan grande y tan genial.

Ya está en el cielo, donde sus trovas
de los querubes envidia son
y las rosadas albas de mayo
perfumes hallan en su canción.
--
Su aliento son las brisas, las flores son su fosa,
la antorcha de su trono se suple con el sol,
corona es de su tumba la aurora más hermosa
¡su historia!... ¡no hace falta! ... Zorrilla fue español.

¡Bendita seas patria querida
que en él te fundes, pensando en él;
bendita siempre, que así le adoras
su fosa orlando de oro y laurel!

Fuentes.
AMVA. C. 72 - 6

martes, 27 de marzo de 2012

El último viaje de José Zorrilla

JOSÉ ZORRILLA EN SUS MOCEDADES. DE UN RETRATO QUE SE SUPONE HECHO POR EL PINTOR D. ANTONIO MARÍA ESQUIVEL. La Ilustración Española y Americana. 30/01/1893

Seas turista, inmigrante o nativo caerás en la cuenta de que Valladolid es un perpetuo homenaje a personajes que desarrollaron parte de sus vidas en la ciudad. Placas conmemorativas en vetustas moradas, bustos caricaturescos, figuras realistas que parecen acompañar nuestro paso en parques, plazas y jardines, calles con nombres de eminencias locales salpican de múltiples y sorprendentes biografías el casco histórico vallisoletano.

El peso histórico, algo de lo que se habla con soltura en los tiempos actuales, es una herencia que responde a criterios del siglo XIX. Las valoraciones y revisiones continuas a las que sometemos nuestro pasado más directo, van encaminadas a forjar la identidad y el carácter de la sociedad. Así, con la admiración y el reconocimiento profesado hacia el pasado, podemos identificarnos como pueblo siempre que recreemos la historia mediante hazañas bélicas, políticas, ideológicas, científicas, literarias o artísticas y nos fijemos en sus protagonistas que con sus artes y oficios, contribuyen a identificarnos con ellos y diferenciarnos de los demás.

Bajo esta premisa, Valladolid no puede estar más orgullosa de haber sido la ciudad donde nació don José Zorrilla. Dramaturgo y poeta de éxito a ambos lados del Atlántico, conocido por obras como Don Juan Tenorio o el Panegírico a la muerte de Larra, endeudado como marca la tradición pero disfrutando de las mieles de la fama, muere en 1893 en Madrid y es enterrado en el cementerio de San Justo tras un cortejo fúnebre espectacular por las calles de Madrid.

Tres años después, siguiendo los deseos del escritor, el cuerpo regresa a su ciudad natal para su descanso eterno. El revuelo que se organiza adquiere proporciones inimaginables hasta entonces en Valladolid. En la comitiva fúnebre no sólo participan los prohombres de la villa sino también el pueblo llano. Las clases, tan diferenciadas entonces, se entremezclan para rendir tributo al poeta. Las guirnaldas y las flores copan las calles, los desfiles y las bandas de música amenizan el recorrido del féretro en una carroza tirada por ocho caballos negros con dirección al Cementerio del Carmen.

Son muchos los corresponsales que escriben sus crónicas acerca de los funerales de José Zorrilla en Valladolid, lo cuentan con todo detalle en  sus diarios y los articulillos aparecen diseminados a lo largo y ancho del territorio patrio. Me he permitido reproducir en estas líneas gran parte de ellos en una nueva crónica, procurando ordenar los acontecimientos en sentido cronológico.

 2 y 3 de Mayo de 1896
 EN MADRID

Madrid. Conducción de los restos de Zorrilla a Valladolid. - La comitiva pasando por el Prado. Grabado, por Comba. La Ilustración Española y Americana. 08/05/1896

La exhumación del cadáver de Zorrilla, se hizo como estaba anunciado por la mañana en el patio de Santa Gertrudis del cementerio de San Justo.

La caja, a pesar de llevar tres años y tres meses en tierra, aparecía bastante bien conservada. El cadáver se hallaba muy descompuesto, atribuyéndose este hecho, en gran parte, á no haber sido embalsamado y á las muchas horas que estuvo expuesto al público después del fallecimiento. Se han borrado por completo los rasgos de aquella hermosa cabeza, distinguiéndose solo una masa informe, en la cual se precian algunos mechones de cabello y la perilla. La ropa que vestía el cadáver está bien conservada.

Desde el cementerio fueron conducidos los restos del ilustre poeta al museo Velasco, siendo depositados en una habitación del mismo, tapizada con colgaduras negras. En el salón principal estaban colocadas las coronas, entre las que más se distinguían por su belleza, la ce S. M. la reina, condesa de Guaqui, duquesa de Denia, Ayuntamientos de Valladolid, Valencia y Madrid, Diputación provincial de Valencia, la de la esposa de Zorrilla, Ateneo, Circulo de Bellas Artes, Asociación de la Prensa, Centro del ejército y de la Armada y muchísimas otras que fuera tarea larga mencionar.

La carroza monumental, construida expresamente para la conducción de los restos de Zorrilla, representa un catafalco con cuatro pebeteros a los lados. Delante, la figura de España sentada sobre un león llora la muerte de su poeta, cubriendo el rojo manto con un crespón. En la parte de detrás hay un busto de Zorrilla al que un ángel coloca una corona de laurel. Iba tirada por ocho caballos con gualdrapas negras.

Cerca de las cinco púsose en marcha la comitiva por el orden siguiente: Una sección de la guardia civil a caballo. Un heraldo á caballo con el pendón de Castilla. Clero parroquial con cruz alzada y después la carroza conduciendo los restos del ilustre vate. En representación del gobierno presidían el duelo los ministros de Marina, Guerra, Ultramar, Hacienda y Fomento, y en nombre de S.M. el duque de Sotomayor, el alcalde de Valladolid, Sr. Vaquero, y la comisión vallisoletana compuesta de los señores Alvarez Taladriz, Santaren, Zaranona, Cabas, Gamazo, Muro, Ferrari, Cano y Barreda.

Seguían en el cortejo representaciones de todas las Academias y sociedades científicas y literarias, comisiones del ejército y de la armada y todos los hombres distinguidos residentes en Madrid.
Numeroso público esperaba en la estación del Norte la llegada de la comitiva fúnebre, la cual llegó al sitio indicado á las 7 próximamente.

Los restos del poeta vallisoletano fueron trasladados á la sala de espera, donde se había erigido un pequeño catafalco. A causa de no haberse tenido en cuenta las dimensiones de los vagones al construirse la carroza, fue preciso quitar los candelabros, el ángel y el busto, y dividir en dos mitades la plataforma sobre la cual aquella había sido construida. El tren fúnebre, partió con una hora y veinte minutos de retraso.

EN VALLADOLID
Valladolid. Traslación de los restos de Zorrilla. - Paseo de la comitiva por el Campo Grande. Fotografía de los Sres. Viuda e Hijos de Fernández, de Valladolid. La Ilustración Española y Americana. 08/05/1896

Después de tener que arreglar varias veces la carroza que conducía los restos del inmortal poeta, porque aquella no podía pasar por los diversos túneles que había en la vía, llegó el tren á la estación de Valladolid cerca de las ocho de la mañana. En la Estación había muchos curiosos. Inmediatamente comenzó a armarse la carroza a la vista del público, resultando diferente que en Madrid.

El ministro de Gracia y Justicia ha sido recibido en la estación por un piquete de infantería con música. En el andén esperaban la llegada del tren, las autoridades y numerosísimo público.

Organizada la comitiva en el Campo Grande, rompióse la marcha, á las dos dé la tarde por entre las filas compactas de la multitud. En el kiosko, la música ejecutaba la marcha triunfal del maestro Llorente. 
Detrás del féretro iban los sres. Núñez de Arce, Gamazo, Muro, Ferrari, Cano y Arimón; las comisiones de militares, de la Audiencia, del cabildo y del claustro; los representantes de los periódicos madrileños y numerosísimo público, en el cual figuraba lo más distinguido de la sociedad vallisoletana.

Presidió el duelo el representante de su majestad la reina, señor duque de Sotomayor, el cual tenía a su derecha al general Moltó, y á la izquierda al cardenal Cascajares. Formaban también parte de la comitiva el ministro de Gracia y Justicia señor conde de Tejada de Valdosera, el obispo de Ávila, el gobernador civil, el alcalde y el presidente de la Audiencia. Las calles del tránsito estaban invadidas por inmenso gentío. Todos los balcones de las casas situadas en la carrera lucían magníficas colgaduras.

Abriendo paso iba un piquete de guardia civil y detrás un heraldo a caballo, detrás los niños de las escuelas públicas y privadas y dos músicas. Después de la carroza y de las comisiones iban tres landós y tres carrozas llenas de coronas, y por último, larguísima fila de coches particulares.

EN VALLADOLID. EN EL CEMENTERIO

La Guardia civil impedía a la multitud invadir el cementerio; sin embargo, penetraron en éste más de dos mil personas. El cadáver fue conducido á la fosa, en el lugar donde se construirá el panteón de vallisoletanos ilustres, artísticamente adornado con flores, semejando una hermosa corona rodeando a la sencillísima y artística losa de mármol.

Después de los responsos habló muy conmovido Nuñez de Arce. En sentidísimo discurso, de carácter marcadamente cristiano, dijo que Zorrilla es poeta del siglo; que es grande porque ha sabido adorar al Creador é interpretar los sentimientos de la patria. Después pronunció un discurso el señor Tejada Valdosera, diciendo que el Gobierno se asocia al homenaje al poeta y eleva una plegaria al cielo y un saludo á Valladolid. El alcalde Sr. Concellón pronunció algunas frases agradeciendo al Gobierno y a las comisiones, en nombre del pueblo de Valladolid.

Inmediatamente se colocó la primera piedra del panteón de vallisoletanos ilustres.*
 ---
Panteón de Vallisoletanos Ilustres. Fecha desconocida. AMVA: Asociación de Prensa. ONXZ 00238 - 002

* El Panteón de Vallisoletanos Ilustres se adjudica años después de la muerte de José Zorrilla. El escultor Aurelio Carretero, tras presentarse a concurso, lo construye entre 1898-1902. En este periodo, se traslada a José Zorrilla de forma provisional  a la sepultura de 1ª clase número 15 del cuadro 2, sólo hasta que se concluya el panteón.

José Zorrilla fue el primero que inauguró el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del histórico cementerio del Carmen. Miguel Delibes, también un grande de las letras, es el último vecino que descansa junto a Zorrilla desde el año 2010.


Fuentes:
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
Las Baleares : diario republicano. 06/05/1896
El Isleño : periódico científico, industrial, cultural y literario. 06/05/1896
El Correo de Gerona : diario independiente de avisos y noticias ilustrado y defensor de los intereses morales y materiales de la provincia. 06/05/1896
Biblioteca Digital Hispánica - Biblioteca Nacional Española
La Correspondencia de España. 04/05/1896
AMVA. CH 359 - 44

Imágenes:
Biblioteca Digital Hispánica - Biblioteca Nacional de España
Retrato de José Zorrilla. La Ilustración Española y Americana. 30/01/1893
Grabado Comitiva Madrid.  La Ilustración Española y Americana.08/05/1896
Fotografía Comitiva Valladolid. La Ilustración Española y Americana. 08/05/1896
AMVA: Panteón de Vallisoletanos Ilustres. Fecha desconocida. Asociación de Prensa.  ONXZ 00238 - 002